“Pues procúrese a los principios andar con alegría y libertad, que hay algunas personas que parece se les ha de ir la devoción si se descuidan un poco” (Santa Teresa, Libro de la Vida 13,1)
Correr por el camino con el corazón ensanchado
¿Cómo demostrar que eres lo que crees?
¿Cómo cuidar la creación?
¿Cómo abrir caminos en medio de tu barro?
Necesitas la energía del Espíritu, necesitas la alegría.
El Espíritu de la alegría te empuja a buscar la plenitud para tu vida.
Todo, nada de partes. Todo, nada de pactos con la mediocridad.
Todo, en un corazón enamorado, donde cabe Dios y caben muchos.
Busca fuentes para tu gozo,
porque la alegría da alas a tus pies para el camino.
La alegría es fortaleza para sembrar tu granito de arena en el surco del Reino.
Cuando alguien te pida razón de tu alegría, dale a Dios.
La conciencia de vivir en la alegría del Espíritu
es el modo constante de vivir que tiene Jesús.
Ese estilo de vida quiere comunicar a los que le siguen.
Porque con la alegría del Abbá en el corazón todo vuelve a ser posible.
Riega cada día tu vida con el agua de la alegría.
Sin ella tu jardín se seca, los dones se esconden.
Da alegría a los que te rodean: es la mejor forma de amarles.
Lo que agrada Dios es tu alegría.
La Palabra de Dios alegra el corazón
“Deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba perdido, y lo hemos encontrado” (Lc 19,32).
Pon tu mirada en la inmensa alegría del Padre.
Cuando vuelven los perdidos hace una fiesta que es todo un derroche.
¿Qué tal si aprendieras a ser hijo o una hija de un Padre que se alegra?
Ora con alegría
Tú eres la fuente de la alegría.
Acudo con sed a beber de tu fuente.
¡Cuánto necesita mi vida de tu gozo!
¡Cuánto necesitan los que me rodean de tu alegría!
Tú amas al que da con alegría.
Cuando Tú me miras, buscas en mis ojos la alegría.
Cuando yo te miro, te alabo y te bendigo.
Ensancha mi corazón, para que cante y camine.

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